TELEMEDICINA: LA REVOLUCIÓN QUE SE APROXIMA PARA LA SALUD

 

No pasará mucho tiempo para que en un futuro un wearable device te avise que estás a punto de tener un paro cardiaco, aún cuando no lo parezca. Esta es parte de la promesa que está haciendo la telemedicina para la salud.

Suena a un tema de ciencia ficción; sin embargo, los adelantos tecnológicos están suficientemente desarrollados como para ser capaces de predecir una enfermedad, incluso, antes que la persona presente síntomas claros de un padecimiento.

“Nosotros estamos convencidos que la tecnología va a ser el gran catalizador en la disrupción de la industria de la salud”, resalta Ariel Capone, vicepresidente de Grupo Assa (gA), compañía global de tecnología, en entrevista con Forbes Life.

El ejecutivo explica que en la actualidad se está buscando que las personas pasen cada vez menos tiempo en un hospital, bien sea para acudir a consulta con un especialista o para estar internados. Para ello, un dispositivo sencillo —como un smartwatch o una fitbit— podrían ser parte de la solución. Sólo por poner un ejemplo, un ‘Apple watch’ desde hace dos generaciones es capaz de hacer un electrocardiograma.

Cambios en la salud

Detrás de estos desarrollos habrán tecnologías como la Inteligencia Artificial, la cual, a través del recabado de una gran cantidad de información de las personas, será capaz de identificar parámetros fuera de lo normal, que podrían conllevar a un problema mayor.

Cuando un paciente va a tener un infarto, horas antes del mismo sufre una serie de cambios en su cuerpo que son asintomáticos. Esas señales no pasan inadvertidas para este tipo de dispositivos que, al conectarse al Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), enviarán esa información a un médico, quien podrá tomar decisiones inmediatas; incluso, advertirle a su paciente que debe irse en ese momento a la sala de urgencias.

En eso estamos trabajando nosotros —asegura el directivo de gA— Hay muchas cosas que ya se pueden medir, indicadores que se están yendo de la tendencia habitual y los pacientes no presentan síntomas. Pero alguien de una manera muy simple puede configurar ciertos parámetros, ver tendencias y, a través de ello, mandarle un mensaje a una persona para decirle que si continúa así, en una semana tendrá un problema mayor de salud.

No sólo afecciones cardiacas; para enfermedades crónicas como la diabetes ya hay medidores de glucosa y dosificadores de insulina que miden y dosifican las dosis, los cuales se conectan al IoT. Si algo va mal, se pueden tomar decisiones médicas. Epilepsia, Parkinson, etc., también se puede controlar de esta forma.

Esta será parte de la transformación que sufrirá la atención de la salud a través de la telemedicina. “Yo soy de los que creen que la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA) no van a reemplazar a un médico, sino que vienen a complementarlo y hacer mucho más preciso un diagnóstico”, señala Ariel Capone.

Por supuesto, siempre habrá un momento cuando el personal de salud requiera auscultar a la persona en un consultorio; para ello aún no hay tecnología que pueda reemplazar ese proceso.

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Deuda pendiente con los pacientes

Aún así, la transformación que viene en la salud será completamente disruptiva, pues se buscará pasar de gerenciar las enfermedades a trabajar en la prevención y mejorar con ello la calidad de vida de las personas.

En un futuro cercano serán los médicos quienes le pedirán una cita a sus pacientes. Habrá tanto data generada por tecnologías como IA y Matching Learning (aprendizaje automático), que alguien se dará cuenta que una persona va a empezar a sentirse mal.

En ese tipo de desarrollos están trabajando empresas como Grupo Assa —compañía que, incluso, colabora con empresas de biotecnología para que a través de la Inteligencia Artificial se busquen nuevos tratamientos contra el cáncer—.

Ariel Capone asegura que la telemedicina es lo más impactante que se ha visto en la industria de la salud en los últimos 100 años; un sector que hace tiempo inició un proceso radical de cambio, el cual ya nadie puede parar.

Con información de

FORBES

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